sábado, 5 de octubre de 2013

POR UN INSTANTE.

Dos personas. Una en frente de la otra. Una mirada. Una sonrisa.
¿A quién no le ha pasado esto alguna vez? Millones de veces podría contestar.
Cada vez que vamos por la calle, nos cruzamos con miles de personas que no conocemos de nada. Lanzamos miradas instantáneas continuamente pero luego no recordamos ninguna de las caras con la que nos hemos cruzado. Más de una vez y por un misero instante, sentimos una conexión con esa persona, una mirada cómplice, una sonrisa sincera... es como si conociéramos a esa persona por un momento. Como sinos regalara un pedacito de ella y de su estado de animo y así poder conocerla por un segundo y olvidarla en medio. Es como una mini-historia en la que los protagonistas se muestran sus mayores deseos mientras se desvanecen a cada paso que dan y por ultimo no se vuelven a encontrar más y si lo hacen, no se acuerdan.
Es genial regalar con un simple gesto un millón de emociones y que alguien pueda disfrutar de ellas.






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