"Mañana, a las cinco. En la calle de siempre. Estaré en el banco"
Con esas palabras Marta se levantó un día más. Pensaba y pensaba todo lo que había hecho y sabía que Tom no conocía toda la verdad. Nunca supo cual fue la versión de Violeta, pero es verdad que les encontró a ella y a Rodrigo besándose. Es cierto que fue infiel.
El desayuno estaba en la mesa junto a una nota de su madre que decía: "Hoy no puedo desayunar contigo, cielo. Que pases un buen día. Nos vemos esta tarde." Esta tarde .... ¡ESTA TARDE! Se la había olvidado de que esta tarde iba a intentar volver con Tom, que le quería aunque no lo pareciera y que odiaba verle tan frío con ella. No lo aguantaba, pero le había hecho daño y era normal que quisiera olvidarla.
Debía hablar con Marina, su mejor amiga y la gran experta en amores y rupturas de ese tipo porque, además de ser muy guapa, era muy inteligente y había tenido a un montón de chicos a sus pies.
Clase. Ocho de la mañana. No paraba de mirar a Tom. Se sentía hasta obsesiva, pero no podía evitarlo. Ha sido su chico durante estos últimos siete meses y con él había estado mejor que con ningún otro. No solo era su novio, sino también su cómplice, su mejor amigo. Quería arreglar las cosas. Solo eso.
Las horas pasaban lentamente y no podía parar de pensar en todos los buenos momentos que había pasado con él en estos meses. Las clases no habían sido productivas ya que, al menos Marta no paró de pensar en todo lo que sucedió en el aula de castigo y solo quería estar abrazada junto a el como aquellas tardes que pasaban en El Retiro, tirados en el césped y comentando la inmensidad de cotilleos que ocurrían a diario en el instituto y por supuesto, celebrando su amor a los cuatro vientos. Una vez hasta se quedó dormida encima suya, con una gran confianza y seguridad que jamás pensaba que conseguiría estando con un chico como él.
Sonó el timbre que indicaba la finalización de las clases. Estaba nerviosa. En apenas tres horas iba a estar hablando con su ¿ex-novio? Ni siquiera tiene claro si lo dejaron en algún momento, aunque supone que con su mala acción fue ella la que tomó la iniciativa de dejarlo. "Otra cosa más que añadir a la lista de errores cometidos" pensó mientras llegaba a casa.
Las dos. Las tres. Las cuatro...
Llegó la hora de salir de casa y dirigirse al lugar de encuentro con Tom. Iba segura y con ganas de que esto llegara a su fin. Podría ser bueno o malo, pero quería salir del limbo en el que se encontraban los dos. No quería seguir con la duda de si esto se frenaría en seco o empezaría a dar pequeños pasos para volver a ser lo que eran o por lo menos intentarlo.
Las cinco."¡Allá vamos! Es el momento" pensó cuando giró la esquina y se encontró a Tom sentado en aquel banco lleno de recuerdos.
- Hola.. ¿Cómo estás?- Se notaba tensión cuando Tom empezó la conversación.
-Bien.. bueno, todo lo bien que puedo estar ante esta situación. Hacía mucho que no veníamos a este banco y estábamos los dos juntos...
- Ya..- El silencio era como un muro entre los dos- No debiste..
- No debí, y por eso estoy aquí para explicarme y para que ambos conozcamos todos los detalles porque, aunque la culpa sea mía, los dos nos debemos esto.
- Quiero que hables, que lo cuentes todo.
-No se que es lo que te habrá contado Violeta pero esta es mi versión.
El viernes salí a dar una vuelta después de clase con Marga y con Jaime, fuimos a cenar algo y después a la vuelta sabes que me vuelvo sola. Me encontré con Rodrigo. Tú ya sabes que no estábamos bien por la discusión que tuvimos en clase y me sentía bastante mal... Volviendo al tema, Rodrigo me dijo que si quería dar una vuelta con él. Me negué, entonces fue cuando me propuso quedar el sábado y acepté, necesitaba despejarme tras la pelea que tuve contigo. Además tu no me contestabas a las llamadas.. Finalmente nos vimos, pasamos una buena tarde, él se empezó a acercar a mi y yo me encontraba débil por nuestro estado.. Me recordó los buenos momentos que pasé contigo y... me besó y le besé. Fue entonces cuando pasó Violeta y nos vio, en ese momento me aparté de él y me fui corriendo a casa. Desde ese momento sabía que esto supondría el fin de una etapa, de nuestra etapa. Te juro que no paro de llorar todas las noches de rabia y arrepentimiento.- dijo sollozando Marta por la ansiedad que le provocaba la posible pérdida.
- No debiste -Volvió a contestar Tom- No me parece excusa suficiente para que te dieras el derecho a besar a otro.. Jamás te imaginé haciéndolo.. No lo entiendes. Por eso te elegí a ti como mi chica, porque tú me dabas confianza, pero tú misma la has roto.
Con las lágrimas en los ojos ambos empezaron a llorar desconsoladamente y por ello se sintieron unidos de nuevo. Por una nueva causa. Se abrazaron con muchísima fuerza y pasión. Al soltarse Marta intentó besarle, pero Tom contestó con un "necesito tiempo". Se levantaron, y con dos besos se despidieron hasta el día siguiente.
