Cada uno tenemos el prototipo ideal de persona con el/la que
queremos pasar nuestra vida, cosa que es muy difícil de encontrar... Pero aun
así soñamos con ello.
Cuando empiezas a hablar con alguien que no sabes cómo
es, es un riesgo, pero no si al final te das cuenta de que es buena persona, se
preocupa, te mima y te trata bien. Hasta llegar al punto de que te empieza a
gustar, a llamar la atención. Empiezas a imaginarte como es en verdad esa
persona, su apariencia y físico y por supuesto, tiendes a tener una idea
demasiado fantasiosa comparada con la realidad.
Al descubrir como es en verdad y no te gusta lo que ves, te
desanima un poco, pero después recapacitas sobre todo ello y descubres que te
empezó a gustar por su personalidad y su carácter, por su forma de tratarte y
no te importo hasta entonces como era él/ella.
Realmente lo que nos preocupa es lo que piensen los demás cuando te vean con él/ella, te sientes avergonzado y esto es lo que te hace
echarte atrás. Sientes que el aspecto es muy importante, que es el dominante en
las relaciones. Así que mi pregunta es ¿dónde se ha quedado toda esa belleza
interior de la que todo el mundo habla pero nadie en realidad siente? El mundo,
la sociedad, están llenos de gente superficial, tanto que hasta llegan al
límite de discriminar por cualquier cosa que se salga de los prototipos de
persona 'perfecta' o ‘ideal'. Solo tenéis que observar los anuncios, llenos de
chicas con una gran belleza y unos cuerpos de 10. Esas chicas no son reales, no
son chicas del día a día con quien nos podamos identificar el resto de mujeres,
es más, nos hacen sentir ridículas ante ellas y nos avergüenza no poder estar a
la altura y lo mismo ocurre con los hombres.
Dejemos de influenciarnos por los demás, deberíamos ser un
poco más reales y no tan superficiales. Ver a la gente no por su exterior, sino
por su interior. Porque al fin y al cabo, el exterior solo es la funda de todo
lo que somos y en vez de cuidar tanto el exterior, deberíamos dedicarnos a
conocernos mejor y a saber que lo más bonito no son ni tu pelo, ni tus ojos, ni
tus piernas sino tu personalidad y tu forma de ser y tratar a los demás.
