domingo, 27 de abril de 2014

3. La quedada inesperada.

Rosa, la profesora encargada del aula de castigo, me vio llegar y me mando sentarme. Me sorprendí al ver que solo había dos pupitres. Solo dos castigados hoy, vaya suerte. Me tocaba pasar la tarde más incomoda de mi vida y quizás la más importante. Solo deseaba que Marta no se presentara allí, lo deseaba con toda su alma y con todo el odio que ella misma le había provocado. Lo peor es que aún la quería, aún sentía por ella y es lo primero que quería evitar. No quería el contacto con ella porque podría volver a despertar ese sentimiento de amor que tuvo hace apenas un par de días. Pero después de lo que hizo no se veía preparado para perdonarla y en el caso de que lo intentara, jamás se podría olvidar de ello y lo tendría demasiado presente cada vez que la viera y pasara tiempo con ella.
- Hasta que la señorita Gómez no llegue el reloj no empezará a contar, ya sabe las normas.

"Joder, Marta ¿donde estás?..." Tom se estaba poniendo histérico. No se pensaba pasar toda la tarde allí, tenía entrenamiento después y no podía permitirse faltar estando a finales de Liga. Por una parte estaba deseando que llegara para terminar lo antes posible y luego irse y por otra parte no tenía ganas de verla. Por fin llegó y en silencio se sentó en la mesa que había a su lado y mantuvieron el silencio hasta que Rosa les avisó de que tenía que salir un momento.

-Llevas dos días evitándome. He hablado con Violeta. Me lo ha contado y sé que soy culpable, pero creo que ambos nos merecemos esta conversación.


-¿Merecer? Después de todo tú no te mereces ni mis miradas... Pensaba que ibas a ser tú la que me lo iba a contar, que no me tendría que enterar por los demás... Y menos por Violeta que apenas me llevo con ella.

- ¡¿Crees que no me arrepiento de lo que hice?! -dijo con lágrimas en los ojos pero intentando mantener la compostura- Yo no esperaba haber quedado con Rodrigo, y menos que llegáramos a ese punto y adem..

-¡FUE CON RODRIGO! Impresionante.. y yo pensando que seguíamos bien como si fuera el primer día. Esto es de las cosas que ni puedo olvidar ni perdonar. Eras demasiado consciente de lo que hacías. Estoy seguro de que fue algo mutuo.

- Pensaba que sabías que era Rodrigo, como me has dicho que te lo contó Vio... De todas formas yo quería contarte lo que pasó, de verdad. Aunque ya te lo hayan contado otros. Pienso que lo mejor es quedar un día fuera y hablarlo. Si tú quieres, claro. Pero si piensas que esto debería terminar así y que no quieres que volvamos a hablar así lo hare y asumiré mi culpa. Seremos compañeros y ya está.

Tom se sorprendió al ver la humildad que Marta estaba teniendo y a lo que estaba dispuesta. Empezó a pensar que quizás no sería mala idea quedar y dejar el tema zanjado para siempre y así cada uno seguir su camino. Sabía que aunque esto sucediera, él no podría soportar verla con otro. Haciendo lo que hasta hace dos día estaba haciendo con él y le saltarían todos los recuerdos a la mente. Le dolería.

- Mañana, a las cinco. En la calle de siempre. Estaré en el banco.

Volvió Rosa y el silencio se estableció de nuevo en la sala. Terminó la hora de castigo y cada uno se fue por su lado. Sin ningún adiós o una simple mirada.



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