domingo, 20 de abril de 2014

2. Día eterno.

Sabía lo que iba a pasar, se levantó corriendo y en menos de cinco minutos salió de casa. Eran las ocho menos cinco y más le valía correr si quería llegar a clase antes de que "El Barbas", comúnmente llamado, entrara en clase y le pusiera un retraso. Además era ya el tercer día y eso suponía un castigo por la tarde, cosa que no se podía permitir. Hoy no.

Supo que llegaba tarde cuando empezó a oír la fuerte voz del profesor de Física preguntando por quien no había traído los deberes.

Llamó a la puerta: -¿Se puede?

- Señorito Martínez, vaya, vaya, vaya... Estás cogiéndole afición a llegar tarde.

-Disculpe profesor, he tenido problemas por el camino- dijo excusándose - El autobús ha llegado más tarde de lo previsto.

- Te has ganado un retraso, el primer castigo que tienes en todo el curso, además que ya estamos en la recta final. No te puedes permitir llegar tard...

-¡Perdón profesor! - gritó una voz femenina que reconoció al segundo - Tiene que perdonarme he intentado llegar lo antes posible per...

-¡Nada de escusas señorita Gómez! usted y el señorito Martínez pasarán la tarde juntos en el colegio y no se hable más. Siéntense.

¡¿Qué?! Esto no le podía estar pasando a él. Lo que más evitaba, lo que no quería que ocurriera, iba a pasar. Iba a pasarse la tarde con Marta, la persona a la que tanto había querido y tanto daño le había hecho en apenas unas horas. Estaba todo muy reciente y no iba a ser capaz de estar toda una tarde a su lado, con la obligación de hablarle e intentar ser amable cuando le salía el instinto asesino al mirarla a los ojos.
Se sentaron y la miró de reojo para ver su expresión al darle la noticia el profesor. Ni se inmutó. Estaba como un ser inerte. Fría. Esta tarde podrían pasar cosas imprevistas pero al menos, sacaría la conclusión tan deseada de si seguir aquí o abandonar.
Se encontraba tan disperso que ni siquiera se dio cuenta de que Juan, su compañero de clase, llevaba diez minutos intentando que le ayudara con el ejercicio de Física.
Llegó a casa e incluso se planteó la idea de no asistir por la tarde, pero allí se presentó y aquí empezó todo.

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