Estamos hechos para dar y recibir amor, de hecho no nos cansamos de el, y cuando nos falta se nota que hay un vacío.
En esos días en los que estas enfermo y necesitas un abrazo o un beso de esos que te aportan protección, comodidad y seguridad de alguien que sabes que va a estar ahí por ti sin que se lo pidas. Pequeños antojos que todos tenemos y que nos gustaría que siempre se cumplieran
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