sábado, 28 de febrero de 2015

Cuerda hasta la locura.

Estoy sana. Sé que no me crees por las mil veces que me has visto actuar. Estoy segura. Segura de que en algún momento te sentirás como yo. Estoy contenta. Ya no tengo que dar explicaciones a nadie, me da igual si me ves evolucionar o no. Estoy triste. Tú no quieres aventurarte conmigo en el mundo de la imaginación. Estoy cuerda. Cuerda hasta la locura. La locura de quererte conmigo o sin mi. Estoy asustada. Asustada de que ni el mismo miedo sea un rival con el que luchar.

Bipolar. Así es como me denominan y por eso no me dejan salir de aquí. No es un trastorno peligroso como marca mi pulsera. No soy mala para nadie. Bueno, puede que contigo si. Pero es inevitable. Todo el mundo sabe que los polos opuestos se atraen, lo que no tengo claro es quien es el positivo y quien el negativo. Desde luego yo no me considero la mala. Mis heridas no son visibles y aún no me han cicatrizado. El medico dice que no me mantengo estable. Será el alcohol, pero es bueno para tapizar algunos agujeros que aún me quedan. Si supieran que les miento constantemente no me dirían que a veces mejoro. No quiero mejorar. .

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