Soy una persona bastante tímida y no suelo expresar mucho
mis sentimientos, por ello empecé a escribir para así desahogarme un poco,
porque sé que el día que diga todo lo que piense estallaré como una bomba
nuclear y dejaré grandes impactos en todas las personas que estén cerca de mí.
Sé que no es nada bueno esto de no hablar y encerrarte en ti
misma, pero la verdad es que soy una persona muy empática y es que a la mínima
me afecta todo lo de los demás. Soy una persona muy sensible con los
sentimientos a flor de piel. Soy muy permeable ya que cualquier cosa que me
digan me empapa entera y aunque parezca una persona fuerte por fuera, me hundo
por dentro.
Soy de las que saben mucho pero prefiere callárselo y
siempre pienso '¿que habría pasado si hubiese dicho todo aquello que sabía?' Probablemente habría comenzado una tercera guerra mundial y yo sería el blanco
principal por haber hablado de más cuando no debía meterme. Es por eso que
prefiero estar callada y así evitarme problemas.
Una de las cosas que más odio es preocuparme por todos y que, después yo no reciba ninguna ayuda por parte de todos aquellos a los que
denomino 'amigos' en los momentos más difíciles. Solo se escuchan las típicas
frases como 'No te preocupes. Todo saldrá bien' y con eso se dan por
satisfechos. No se paran a pensar que eso no ayuda, simplemente lo hacen por no
tener remordimiento de conciencia y sentirse bien con ellos mismos. Pero lo único
que consiguen es, que yo me hunda aún más hasta que llegue al punto de ahogarme. No se dan cuenta de que así lo único que consiguen es que yo me sienta más
sola.
El tiempo y la experiencia me han enseñado a no confiar en
nadie y a aprender a salir de los problemas por mí misma. Y esto me ha dado una
satisfacción que no cualquiera puede tener. Solo con pensar en lo que les jode
que yo sea feliz, me hace avanzar cada día y me ayuda a ser más fuerte y a
confiar más en mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario